Mi cachorro lo muerde todo

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Cuando son cachorros, los perros exploran el mundo principalmente a través de la boca. Por eso, es común que agarren y mordisqueen todo lo que encuentran a su paso: desde las patas de una mesa a zapatos que no hayas guardado, mandos de la tv, su cama e incluso nuestras manos.

Si tu perro lo hace, no te preocupes, no es señal de agresividad. Son comportamientos naturales en su desarrollo aunque a veces puedan ser peligrosos para su salud, nuestros objetos o puedan hacernos daño. 

Por todo ello es fundamental comprender por qué lo hacen y establecer pautas de prevención así como para redirigir este comportamiento hacia objetos adecuados.

¿Por qué los cachorros muerden todo?

El periodo en el que este comportamiento es más intenso suele ser entre los 3 y 6 meses de edad, coincidiendo con gran parte del cambio de sus dientes de leche por los definitivos. Además, estos dientes son como agujas, lo que puede provocar rasguños dolorosos. Las principales razones detrás de sus mordiscos son:

  • Dolor. La erupción de los dientes y el cambio de los de leche por los permanentes generan muchas molestias en los cachorros. Morder les ayuda a aliviar ese dolor. Más abajo te damos algunas ideas. 
  • Frustración y estrés. Los perros mastican y mordisquean para relajarse, especialmente cuando son cachorros, ya que en esta época de su vida se estresan y frustran con facilidad. Por eso es importante conocer las situaciones más habituales en las que esto ocurre para evitar accidentes. 
  • Exploración. Es normal que los cachorros exploren el mundo con la boca. A través de ella, descubren texturas y sabores, aprenden qué es comestible y qué no, y qué materiales pueden morder o cuáles son desagradables. Este proceso es crucial para su desarrollo y equilibrio como adultos.
  • Aburrimiento. La falta de estimulación, los tiempos de soledad y la ausencia de sus hermanos puede generar carencias en el cachorro. Ese aburrimiento puede llevarle a mordisquear cosas. 
  • Entrenamiento como “cazador”. Los perros son depredadores y, durante su etapa de cachorro, empiezan a desarrollar habilidades de caza. Por eso, se sienten atraídos por el movimiento y los sonidos repentinos, ya sea un juguete que agitamos, nuestros pantalones al caminar o nuestros gritos de dolor cuando nos muerden.
  • Interacciones sociales. La boca juega un papel importante en las interacciones sociales de los perros, como en conflictos, juegos, cortejo y comportamientos para mejorar las relaciones. Es crucial que aprendan a usarla correctamente, por ejemplo, saber morder sin hacer daño o “acicalar” a un compañero sin molestar.
  • Ausencia de hermanos para practicar. Naturalmente, un cachorro crecería junto a sus hermanos, con quienes aprendería a usar su boca a través de juegos e interacciones. Por ejemplo, se mordisquearían entre ellos, entendiendo el nivel de presión que pueden aplicar. La mayoría de los perros son separados de sus hermanos pero siguen necesitando realizar esos comportamientos, por lo que nosotros o nuestro hogar se convierten en sus objetivos.

Prevenir el comportamiento de morderlo todo

Morder es un comportamiento natural en los cachorros que no se puede eliminar por completo, pero sí se puede canalizarse en gran medida. Aquí tienes algunas pautas:

  • Ofrecer mordedores congelados: existen juguetes diseñados para ser congelados, lo que produce un efecto anestésico en las encías del cachorro y ayuda a calmar el dolor asociado con el cambio de dentición.
  • Proporcionar una variedad de juguetes: ofrece distintos tipos adaptados a su edad, como mordedores, juguetes de tela, y objetos con diferentes tamaños, durezas y texturas. Introducir nuevos juguetes los mantiene interesantes y satisface su necesidad de explorar. A medida que crezca, amplia la variedad incluyendo cajas de cartón, mordedores de madera y juguetes de goma.
  • Jugar con un cojín de mordida para cachorros: estos cojines están diseñados específicamente para satisfacer su necesidad de morder y son una excelente opción para interactuar con ellos de manera segura.
  • Mantener objetos inapropiados fuera de su alcance: evita dejar a su alcance objetos que no quieres que muerda, como zapatillas, ropa, cables, etc. Especialmente cuando no puedas supervisar. A medida que crezca y pierda interés, podrás dejarlos a su alcance de forma segura.
  • La interacción con otros cachorros sociables de edad similar ayudará a potenciar la “boca blanda”, puesto que se limitará la potencia de la mordida entre ellos.
  • Horario rutinario: mantener un horario más o menos fijo de comidas, paseos, juego y otras actividades ayudará al cachorro a gestionar mejor el estrés. 
  • Relacionarse de forma calmada: nos encanta interactuar con nuestros cachorros pero es importante hacerlo sin sobreexcitarlos. Evita hablar en tonos agudos, moverte rápidamente o manipular al perro bruscamente. En su lugar, utiliza un tono de voz calmado, movimientos suaves y una manipulación delicada. Esto les transmitirá tranquilidad y ayudará a prevenir la sobreexcitación.
  • De la activación a la calma: cuando juguemos o realicemos actividades excitantes, es recomendable terminar con algo que ayude al can a relajarse, como olfatear comida en el suelo o un masticable.
  • Gestionar los momentos críticos de sobreexcitación (zoomies o FRAPs): uno de los peores momentos para muchos tutores de cachorros. No se pueden evitar todos pero, si somos conscientes, evitaremos aquellos que provocamos sin querer. Algunas situaciones en las que suelen producirse son:
    • Al atardecer: muchos cachorros se activan hacia el atardecer. Puedes darle un paseo antes y darle un masticable para que llegue a ese momento lo más satisfecho y relajado posible.
    • Antes de dormir: es común que se frustre antes de irse a descansar. Proporcionarle un masticable o un mordedor en ese momento, puede ayudar a calmarlo. Por supuesto, evitar situaciones que puedan activarle, como pasear justo antes o jugar. 
    • Al jugar con otros perros: si no hay un perro adulto equilibrado que supervise, las interacciones entre cachorros pueden volverse muy excitantes. Pasea con ellos para que se regulen con los nuevos estímulos y mantén las interacciones breves. Si se sobreexcitan, ponles la correa y déjalos calmarse.
    • Juegos con humanos: los tiempos de juego deben ser cortos y la interacción suave para evitar sobreexcitación. Evita ruidos agudos y movimientos rápidos.
    • Visitas en casa: los invitados pueden sobreexcitar al cachorro al saludarle o jugar de forma intensa. Permite que el can tome la iniciativa al acercarse y pídeles que se relacionen con él de forma tranquila. Pide a los invitados que se agachen para que les olisquee y diles que le saluden de forma tranquila. Puedes darle un masticable o un juguete rellenable para mantenerlo calmado mientras hay visitas.
    • Nuevos entornos: la emoción de lugares nuevos como playas o embalses puede ser abrumadora. Lleva un mordedor para redirigir el zoomie y evitar que te muerda a ti.
    • Duración de paseos: ajusta la duración según la edad del cachorro y la cantidad de estímulos del entorno. Si ves que hace zoomies al volver del paseo, acortarlos o elige entornos más tranquilos. Evita demasiadas novedades en un solo día para no sobrecargar su cerebro.

¿Qué hacer y qué no si mi cachorro me está mordiendo?

Aunque nos esforcemos en prevenir estas situaciones, es inevitable que a veces ocurran. Es importante saber cómo manejar el comportamiento de morder de manera efectiva:

  • Si muerde algo inadecuado: ofrece una alternativa como un mordedor u otro juguete. Agítalo para captar su atención y, cuando se lance a por él, retira el objeto inadecuado de forma discreta. Si no puedes retirar el objeto, bloquea su acceso al mismo. Si sigue insistiendo, llama su atención con un masticable o un kong, o cambia de espacio para jugar un poco con él.
  • Si te muerde con intensidad mientras juegas: podemos retirar la atención en momentos puntuales si nos muerde con fuerza. Simplemente para, espera unos minutos y si el cachorro ha dejado de insistir en morder, entonces retoma el juego. Es importante que vigiles que no se frustre. Es normal que hagamos un gesto brusco o incluso que nos salga un chillido, no pasa nada, es imposible controlar algunos impulsos. Sin embargo, hay que tener en cuenta que tanto un grito como retirarnos bruscamente puede asustar al cachorro o, lo que ocurre de forma más habitual, excitarlo aún más porque para él sea como un juego. podemos. 
  • Si muerde tu piel accidentalmente: cuando utilices objetos para jugar y el cachorro falle al morder, haciéndote daño, para el juego brevemente. Ofrece el mordedor nuevamente y, cuando lo agarre, reinicia el juego. Esto refuerza la idea de que es más divertido morder los juguetes.

Por el contrario, hay algunos errores que debemos evitar a toda costa, puesto que pueden afectar el bienestar físico y mental del can, e incluso generar problemas de aprendizaje.

  • Castigos y gritos: castigar o gritar al cachorro puede generar una gran cantidad de frustración y afectar negativamente el vínculo entre el tutor y su perro. Estos métodos no enseñan al cachorro qué comportamiento es adecuado, sólo lo confunden y asustan.
  • Movimientos bruscos: si el cachorro muerde tu ropa, lo ideal es detenerse y ofrecer una alternativa, como un juguete. Correr o moverse rápidamente puede ser percibido como un juego y aumentar su excitación.
  • Reacciones: chillar puede tener un efecto negativo; el cachorro puede asustarse y desarrollar miedo, o puede tomárselo como un juego y sobreexcitarse aún más. Mantén la calma y redirige su atención de manera tranquila.
  • Picantes y similares: aplicar pimentón u otros productos picantes en las superficies que el cachorro muerde puede poner en peligro su salud y no resolverá la necesidad subyacente de morder. 
  • Bozal: usarlo para evitar que muerda cosas o a ti puede frustrar al can y generar un trauma fácilmente. En lugar de ello, enfócate en redirigir su comportamiento y ofrécele alternativas adecuadas.
  • Juegos bruscos: cuando son demasiado intensos pueden enseñar al cachorro que morder con fuerza es divertido y puede sobreexcitarle. Fomenta juegos suaves y redirige la mordida a juguetes apropiados.
  • Aislamiento: separar al cachorro como castigo puede generar ansiedad y no aborda la causa del comportamiento. En su lugar, utiliza técnicas de redirección y refuerzo para ayudarle.

La falta de opciones e incluso impedir que el peludo muerda la mayoría de los objetos sólo añadirá frustración y generará cierta privación en el cachorro, que afectará a su comportamiento.

Conclusiones

En los momentos en que el comportamiento del cachorro se nos haga cuesta arriba, es esencial recordar que está en una etapa de desarrollo y que esta fase es temporal. Sin embargo, es una etapa crucial para que el perro aprenda a vincularse y a relacionarse adecuadamente, por lo que el acompañamiento debe ser siempre amable, respetuoso y tranquilo.

La clave está en satisfacer la necesidad de morder del cachorro y prevenir posibles situaciones conflictivas. Mantener la calma y redirigir su atención hacia actividades o juguetes adecuados te ayudará a manejar estas situaciones con éxito.

Poner en práctica las pautas y ofrecer las opciones mencionadas en este artículo facilitará mucho el proceso. Sin embargo, ten en cuenta que ¡un cachorro es un cachorro! Si esperas que no te cause ninguna molestia ni muerda nada en casa, quizá lo mejor sea adoptar a un perro adulto que ya haya superado esta fase de desarrollo.

Mitos

Los cachorros muerden por frustración, dolor y porque no han inhibido la mordida. La teoría de la dominancia no solo está desactualizada, sino que nada tiene que ver con la mordida.

Centrarnos en el ejercicio físico puede generar perros agotados y ansiosos. Un cachorro, además, nunca debería acabar agotado en un paseo: busca alternativas que lo equilibren, como combinar estimulación física (paseos, juego) con mental (olfateo, masticación, habilidades).

Ofrecer a tu cachorro opciones para morder facilitará que sacie instintos, reduzca las molestias en los dientes y conozca alternativas válidas para morder. No lo hará más mordedor por arte de magia.

Chillar cuando el cachorro te muerde es una pauta que se ha dado de forma habitual en la educación canina hasta hace algunos años. La recomendación se inspira en el grito que hace un cachorro cuando otro le hace daño. Sin embargo, hoy por hoy sabemos que no es recomendable. Nosotros no somos capaces de emitir el mismo sonido que los cachorros. Además, en algunos casos puede asustarse y cogernos miedo. Pero lo más habitual es que el cachorro se excite más porque se lo tome a juego. 

Referencias
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